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A rejoint le : 28 juin 2022

À propos

El asma bronquial (AB) es un complejo problema médico, social y económico. Hasta el 10% de la población mundial padece diferentes tipos de asma. El asma se desarrolla en la infancia (50%) y en adultos menores de 40 años. La prevalencia y la gravedad del asma están influidas por factores genéticos, el clima, las condiciones ambientales, la dieta, las anomalías endocrinas y las deficiencias inmunitarias.


El asma bronquial es una de las enfermedades crónicas más comunes en el mundo. Más de 300 millones de personas padecen la enfermedad, y esta cifra no deja de aumentar. Sin embargo, no mucha gente sabe qué es realmente la enfermedad, de dónde viene y cuáles son sus peligros. Esta guía le ayudará a entenderlo todo.


Es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias. Se llama crónica porque es una afección de larga duración que persiste en una persona durante toda su vida. En algunas ocasiones puede ser agudo y en otras puede no molestarle en absoluto. El periodo en el que una persona no nota su enfermedad crónica se llama remisión. La enfermedad es inflamatoria porque está causada por la inflamación, que es la reacción defensiva del organismo a un irritante transportado por el aire que llega a la mucosa del tracto respiratorio. Esta reacción pretende neutralizar el irritante mediante una respuesta inflamatoria, que se manifiesta en el estrechamiento de la luz bronquial y la secreción de un esputo excesivamente viscoso. El organismo intenta entonces activar sus mecanismos de defensa más potentes para deshacerse del agente extraño. Sin embargo, el equilibrio inmunitario del organismo se ve alterado. El peligro reside en los efectos de la propia reacción exagerada del organismo y no en los alérgenos en sí. La obstrucción bronquial provoca un ataque asmático. Sin embargo, esta reacción de defensa resulta ser excesiva y acaba provocando un ataque asmático.



Hasta la fecha, se desconoce el mecanismo completo del asma bronquial. Sin embargo, hay factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Y el asma es siempre una combinación de varias de ellas. La primera es la predisposición genética. Si un pariente consanguíneo ha tenido asma bronquial, esto significa que el niño tiene un mayor riesgo de desarrollarla. Muchos genes de diferentes cromosomas están implicados en el desarrollo del asma, en particular el complejo génico HLA (complejo mayor de histocompatibilidad) en el cromosoma 6, así como sitios en los cromosomas 5 y 12.


Durante un ataque de asma, la persona comienza a sentirse sofocada y con falta de aire. La respiración se vuelve sibilante y puede incluso oírse a distancia. Esto se debe a que el lumen de los bronquios se estrecha y el aire se escapa con un sonido silbante. Como el cuerpo no puede obtener suficiente aire, intenta inhalar todo lo posible, estimulando los pulmones. Esto conduce a la falta de aliento. Al contraerse los músculos de los bronquios, se produce una inflamación local de la mucosa bronquial; la gran cantidad de esputo viscoso y el lumen demasiado estrecho de los bronquios irritan los receptores de la tos de las vías respiratorias, y se produce la tos. Hay una pesadez en el pecho porque el aire está atrapado y no puede salir de los pulmones. Esto se debe a que el lumen de los bronquios se vuelve muy estrecho y se llena de esputo viscoso, obstruyendo el paso del aire. La mayoría de los ataques se producen por la noche, a primera hora de la mañana y después de hacer ejercicio.


El asma bronquial no se puede curar completamente ahora. Pero puede y debe controlarse. Hay dos métodos para ello.



El primer método es la terapia basal; se toma regularmente, por ejemplo, por la mañana y por la noche. El objetivo de la terapia es aliviar la inflamación de las vías respiratorias de forma permanente. Sin embargo, los efectos de este tratamiento tardan algún tiempo -horas o incluso días- en manifestarse. Estos medicamentos afectan directamente a las diferentes etapas de la señal de inflamación. Detienen la degranulación de los mastocitos e inhiben la producción de compuestos quimiotácticos proinflamatorios, que deberían haber llevado el mensaje inflamatorio más lejos, hasta que se inicia la respuesta inflamatoria, que da lugar a un espasmo de la musculatura bronquial y a una producción excesiva de esputo.


La terapia de base utiliza sustancias como los glucocorticosteroides - por ejemplo, budesonida, beclometasona, fluticasona, flunisólido. Los glucocorticoides son hormonas esteroides sintetizadas por las glándulas suprarrenales, que no sólo afectan al metabolismo de la glucosa, sino que también tienen efectos antiinflamatorios e inmunosupresores al bloquear la acción de los mediadores inflamatorios y activar los mediadores antiinflamatorios. También se utilizan bloqueadores de los receptores de leucotrienos como el zafirlukast y el montelukast. Estos fármacos inhiben la actividad de los receptores de leucotrienos, de modo que éstos dejan de responder a los leucotrienos, que aumentan la inflamación al activar el sistema de la 5-lipoxigenasa. De este modo, se detiene la inflamación. Además de los fármacos mencionados, se pueden prescribir otros medicamentos en casos graves por recomendación del médico.


Veamos el salbutamol con un poco más de detalle, ya que, al igual que la budesonida, es uno de los medicamentos más asequibles y seguros de este tipo. El salbutamol es un agonista selectivo de los adrenoceptores beta-2. Tras la inhalación, el salbutamol tiene un efecto estimulante sobre los beta-2-adrenoceptores del músculo liso bronquial, proporcionando así una rápida broncodilatación, que se produce en pocos minutos y dura entre 4 y 6 horas.


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